domingo, 28 de diciembre de 2008

El teatro terapéutico

Mucho se ha dicho y escrito acerca de los diversos problemas y patologías a los que se enfrenta hoy el ser humano.
Podemos encontrar numerosa bibliografía que trata sobre sus causas, consecuencias y tratamientos alternativos.
Se habla, entonces, de los "cambios de vida", destinados a "moldear el alma".
En primer lugar, tengamos en cuenta algunas características típicas que generalmente definen la conducta del individuo:

1- Sedentarismo.
2- Tendencia a reducir al mínimo el movimiento corporal.
3- La creencia de que su cuerpo es una gran carga.
4- Temor al ridículo.
5- Pánico a la exposición.
6- Un gran desconocimiento de su potencial, tanto físico como intelectual.
7- El desconocimiento de la posibilidad de explotar ese maravilloso mundo interior, desarrollado a través de años de conducta introvertida.
8- Como un gran velo que cubre y no deja ver lo descripto en 6 y 7, un tema clave: la baja autoestima.

Ahora analicemos los objetivos de un taller de teatro, más allá del arte:

1- El conocimiento por parte del alumno, de la existencia de su cuerpo como "instrumento".
2- Que ese instrumento, con las limitaciones del caso, PUEDE expresarse.
3- Poder manejar la respiración, la concentración, la relajación, los reflejos.
4- El trabajo y la toma de conciencia sobre la existencia de las partes que componen ese instrumento, como ser los órganos, las articulaciones, las extremidades, los sentidos. Y que están vivas, que sólo necesitan despertar.
5- Lograr (no con exigencias de tiempo ni esfuerzo, sino con paciencia, tolerancia por los tiempos internos de cada uno, y una buena dosis de motivación) transformar ese instrumento sedentario, en el vehículo que exprese arte y el talento escondido.
6- El descubrimiento, a cualquier edad, de la posibilidad de entregarse a una actividad lúdica. Que, aún adultos podemos jugar. Actuar en inglés se dice "to play".


Adelantos observados a través de mi experiencia con los sucesivos grupos de trabajo:

Paulatinamente los alumnos van cobrando confianza en sus propias posibilidades de expresión. Recuerdo un caso en que, en su primera incursión en el taller, un híper obeso tenía vergüenza de alzar los brazos, y hasta de desplazarse caminando a lo largo de un metro, por temor al ridículo. A los seis meses ensayaba por primera vez una obra de teatro, donde tenía un personaje protagónico, con bastante despliegue escénico.
Las personas van recuperando la autoestima, al comprobar que están haciendo algo digno, algo valioso. Que se están regalando ese disfrute. Comprueban, con el tiempo, que aquello que les apasionaba en el pasado, pero ni soñaban con vivirlo, es hoy una realidad palpable.
Desarrollan todo su potencial histriónico, en algunos casos admirablemente, logrando trabajos a nivel profesional (por qué no, al fin y al cabo, los actores famosos son tan sólo personas comunes y corrientes, que simplemente trabajaron bastante sobre sus posibilidades de expresión, sus potencialidades).
Van descubriendo cómo salen de ese ratito compartido, completamente desestresados.
Es realmente un orgullo poder decir que he podido conformar grupos homogéneos de trabajo, con integrantes de características heterogéneas, donde todos son, simplemente, miembros de un taller, y sus diferencias se fundan en el carácter de cada uno. Y en el talento.
Esta actividad se convierte en una excelente motivación, ya que cada uno, además de entusiasmarse con la idea de desarrollar una buena actuación, quieren verse "dignos" sobre el escenario.

Y gente que en un principio se desenvolvía con pudor, terminó haciendo personajes del grotesco, clown, además de coreografías bailadas.

En resumen, estoy más que convencido que un taller de teatro, es una actividad terapéutica.
Sin ninguna duda.

Pablo Lichtin
Actor, director, autor y docente de teatro.

martes, 1 de enero de 2008

El pequeño gigante

Es y será siempre el gran maestro de la escena.
Su talento supo aunar la ternura, la crueldad, la nobleza y la miseria en dosis exactas, para lograr la risa del público, y al instante, conmoverlo hasta las lágrimas.
Su legado fílmico no tiene desperdicio. Son verdaderas clases de teatro cada escena, cada mueca, cada actitud, cada matiz.
Su compromiso con el hombre común es tal, que hoy sus mensajes son pavorosamente vigentes. Supo llegar al núcleo del alma humana, retratando lo cotidiano, y lo trascendente.
Sensible y obsesivo, estaba detrás de todos los detalles. Sólo tenía un método de trabajo: la puntillosidad. Repetía cientos de veces una escena hasta que lograba el punto exacto en que se sentía satisfecho.
Su trabajo es el molde de muchas generaciones posteriores de artistas.
Un fanático suyo declarado: Pepe Biondi.

Un poco de historia

Las primeras manifestaciones dramáticas, y, con ellas las teatrales, han aparecido en todos los países mucho antes que la actividad literaria.

La psicología popular nos demuestra que las danzas mímicas que ejecutaba el mago de una tribu acompañándose de músicos y coros de cantantes para conjurar con su ayuda la fuerza del enemigo y sobre todo el poder de los malos espíritus, todavía subsisten hoy en pueblos de escasa civilización.

Adoptando por medio de un disfraz la forma del ser maligno, representado casi siempre como un animal cualquiera, e imitándole con una exactitud muchas veces desconcertante, se abrigaba la esperanza de contrarrestar absolutamente su influjo.

En estas pantomimas reconocemos el tipo primordial de la representación dramática que, como la Expulsión de la Muerte (pantomima popular quese celebra todavía en algunas comarcas de Europa central y que por lo general termina quemando o echando al agua un fantoche, simbolizando la lucha entre la vida y la muerte) o como grotescas mascaradas, se ha transmitido hasta nuestra cultura, sin cambiar apenas de forma.

Más tarde, y en un grado mayor de civilización, en la prehistoria del pueblo griego, los espíritus o demonios se subordinaron a otros seres superiores, a los dioses.

Como demonios del campo y de la vegetación fueron temidos todavía y, por tanto, imitados por el mago.

Pero una vez desaparecido el temor ante estos seres de naturaleza inferior, quedó únicamente la pura fruición de los espectadores por la pantomima.

En este período se celebraban las danzas de individuos disfrazados de machos cabríos en honor a Dionisios. El público se interesaba por los sufrimientos del dios y reía con los grotescos saltos de los sátiros, a los que en otro tiempo había temido.

Así brotaron los gérmenes de la tragedia y de la comedia.

Mis frases preferidas

"Para quien navega sin rumbo,
ningún viento es favorable".
Séneca
"Aquel que quiere ser un conquistador,
siempre va a estar batallando".
Carlos Mascherpa
"Es más fácil desintegrar un átomo
que un prejuicio".
Einstein
"El tiempo en que vivimos es un regalo,
por eso se llama presente".
Anónimo
"Cuando una persona no puede elevarse
por sobre la otra, intenta disminuirla".
Ricardo Sotillos
"No se puede vestir al que uno es hoy, con la ropa del que
alguna vez fue, porque no calzaría".
Ricardo Sotillos