martes, 1 de enero de 2008

El pequeño gigante

Es y será siempre el gran maestro de la escena.
Su talento supo aunar la ternura, la crueldad, la nobleza y la miseria en dosis exactas, para lograr la risa del público, y al instante, conmoverlo hasta las lágrimas.
Su legado fílmico no tiene desperdicio. Son verdaderas clases de teatro cada escena, cada mueca, cada actitud, cada matiz.
Su compromiso con el hombre común es tal, que hoy sus mensajes son pavorosamente vigentes. Supo llegar al núcleo del alma humana, retratando lo cotidiano, y lo trascendente.
Sensible y obsesivo, estaba detrás de todos los detalles. Sólo tenía un método de trabajo: la puntillosidad. Repetía cientos de veces una escena hasta que lograba el punto exacto en que se sentía satisfecho.
Su trabajo es el molde de muchas generaciones posteriores de artistas.
Un fanático suyo declarado: Pepe Biondi.

1 comentario:

Mujer Sagrada dijo...

que las musas de la inspiración siempre estén alumbrando tu camino de artista...
que puedas acompañar, con tu luminoso talento, a otros seres que buscan expresarse en libertad...

¡¡¡feliz estreno de blog!!!