martes, 1 de enero de 2008

El pequeño gigante

Es y será siempre el gran maestro de la escena.
Su talento supo aunar la ternura, la crueldad, la nobleza y la miseria en dosis exactas, para lograr la risa del público, y al instante, conmoverlo hasta las lágrimas.
Su legado fílmico no tiene desperdicio. Son verdaderas clases de teatro cada escena, cada mueca, cada actitud, cada matiz.
Su compromiso con el hombre común es tal, que hoy sus mensajes son pavorosamente vigentes. Supo llegar al núcleo del alma humana, retratando lo cotidiano, y lo trascendente.
Sensible y obsesivo, estaba detrás de todos los detalles. Sólo tenía un método de trabajo: la puntillosidad. Repetía cientos de veces una escena hasta que lograba el punto exacto en que se sentía satisfecho.
Su trabajo es el molde de muchas generaciones posteriores de artistas.
Un fanático suyo declarado: Pepe Biondi.

Un poco de historia

Las primeras manifestaciones dramáticas, y, con ellas las teatrales, han aparecido en todos los países mucho antes que la actividad literaria.

La psicología popular nos demuestra que las danzas mímicas que ejecutaba el mago de una tribu acompañándose de músicos y coros de cantantes para conjurar con su ayuda la fuerza del enemigo y sobre todo el poder de los malos espíritus, todavía subsisten hoy en pueblos de escasa civilización.

Adoptando por medio de un disfraz la forma del ser maligno, representado casi siempre como un animal cualquiera, e imitándole con una exactitud muchas veces desconcertante, se abrigaba la esperanza de contrarrestar absolutamente su influjo.

En estas pantomimas reconocemos el tipo primordial de la representación dramática que, como la Expulsión de la Muerte (pantomima popular quese celebra todavía en algunas comarcas de Europa central y que por lo general termina quemando o echando al agua un fantoche, simbolizando la lucha entre la vida y la muerte) o como grotescas mascaradas, se ha transmitido hasta nuestra cultura, sin cambiar apenas de forma.

Más tarde, y en un grado mayor de civilización, en la prehistoria del pueblo griego, los espíritus o demonios se subordinaron a otros seres superiores, a los dioses.

Como demonios del campo y de la vegetación fueron temidos todavía y, por tanto, imitados por el mago.

Pero una vez desaparecido el temor ante estos seres de naturaleza inferior, quedó únicamente la pura fruición de los espectadores por la pantomima.

En este período se celebraban las danzas de individuos disfrazados de machos cabríos en honor a Dionisios. El público se interesaba por los sufrimientos del dios y reía con los grotescos saltos de los sátiros, a los que en otro tiempo había temido.

Así brotaron los gérmenes de la tragedia y de la comedia.

Mis frases preferidas

"Para quien navega sin rumbo,
ningún viento es favorable".
Séneca
"Aquel que quiere ser un conquistador,
siempre va a estar batallando".
Carlos Mascherpa
"Es más fácil desintegrar un átomo
que un prejuicio".
Einstein
"El tiempo en que vivimos es un regalo,
por eso se llama presente".
Anónimo
"Cuando una persona no puede elevarse
por sobre la otra, intenta disminuirla".
Ricardo Sotillos
"No se puede vestir al que uno es hoy, con la ropa del que
alguna vez fue, porque no calzaría".
Ricardo Sotillos