sábado, 10 de enero de 2009

El artista es un cazador

Cuando leía en antiguos textos orientales: "El artista es un cazador", recibía de esta frase una imagen preconcebida de su sentido. Por lo tanto,no la comprendía. La frase daba vueltas en mi cabeza una y otra vez como un caleidoscopio. La frase me llenaba de imágenes. La frase sonaba en mi interior como una incompleta fórmula mágica cuyo significado encerraba la remota posibilidad de transformar el barro en oro. Pero algo estaba oculto en la trama de la frase. La frase misma. Y lo que realmente la frase significaba.
El cazador conoce su oficio, pero debe proceder siempre como quien lo ignora todo. El cazador cuenta con que todo cambia permanentemente. Con que el terreno más conocido puede, por obra del fluir de la naturaleza, modificarse en segundos. Cuenta con la hora del día, la estación del año, el tipo de presa que puede presentarse. Cuenta con la astucia de la presa. Con la presencia de otros animales que pueden destruir sus trampas. Con sus estados de ánimo y su estado físico. Cuenta con recursos que revisa antes de cada partida. El cazador no da nada por hecho. Cada vez que sale a cazar, ignora el resultado de su trabajo. Sabe como si no supiera. Sabe sin recordar, salvo en el momento en que el saber se torna necesario. Sabe que hay miles de cosas que no pueden retenerse. Cosas a las que tiene que adaptarse minuto a minuto. El cazador no imagina sino en la acción. No intuye sino en la acción, momento en el que puede prescindir de algunos recursos y crear otros nuevos cuando la situación así lo exige. El cazador es un artista.
Cuando es un buen cazador, está preparado para el fracaso. Si vuelve con los morrales vacíos, volverá a salir una y otra vez hasta obtener lo que necesita para su alimento. El cazador conoce todos los sonidos por haberlos oído. Diferencia todos los olores. Ve los menores movimientos a las mayores distancias. ES un hombre atento. Y sus reflejos son rápidos. Están a su servicio. El cazador no hace movimientos innecesarios. No existe en él nada supérfluo. Tiene un objetivo. Y lo lleva a cabo en ese instante de la mejor manera posible.
La frase oriental dice todo esto. Y muchísimo más. Habla de los sentidos. Del estado de alerta sensorial. De la educación del carácter. De la voluntad. De la resistencia y la flexibilidad física. Del autoconocimiento. Del conocimiento del otro.
La frase del cazador habla de nuestro trabajo.

Beatriz Matar

1 comentario:

Anónimo dijo...

HOLA!
SOBRE ESTE TEMA SE PODRIA ESCRIBIR TODO UN LIBRO!!!!
HE LEIDO MAS SOBRE TU BLOG Y TODOS LOS PRIMEROS TEMAS ME PARECEN MUY INTERESANTES; DESDE CONOCER ALGO MAS DEL ARCHICONOCIDO SHAKESPEARE HASTA MAS COSAS SOBRE EL MUNDO DEL TEATRO QUE ME APASIONA O SOBRE LO QUE TU QUIERAS!!!
VISITASTE MI BLOG Y AHORA HAGO LO MISMO! GRACIAS Y ADELANTE PABLO TEATRO!!!
CIAO DESDE ALEMANIA !
EVA